Alemania está decida a recordar. En este país el pasado no muere, es latente, tangible, para hacer de ello un instrumento de paz y reconciliación.
"Veinte años después y tras la reunificación alemana, la cárcel secreta de Berlín Hohenschonhausen es memoria histórica de la caída del Muro. Los ex prisioneros políticos son sus guías. Las celdas, las salas de interrogación, los instrumentos de tortura están expuestos e historiadores alemanes acompañan a los interesados en una recorrida por el horror del pasado"
Via Clarín
